Imagina a dos buenas amigas, Eva y Marta. Han pasado toda la noche en casa de unos amigos de la universidad y, tras una fiesta repleta de baile, música y flirteos vuelven a casa, exhaustas y algo embriagadas. Eva conducía su coche por la inhóspita carretera que lleva al pueblo de Marta, con la intención de dejarla en casa. Eran las 3 de la madrugada y la lluvia se diluía entre retazos de niebla.

Tras varios minutos de trayecto sumergidas en una agradable charla, Marta interrumpió a Eva, para hablar de la trágica historia que ocurrió en la curva por la que pasaban.

La curva de la lengua, la trágica historia en la que un joven se estrelló contra la mediana, aparentemente empujado por un conductor ebrio, con tan mala suerte que su rostro quedó desfigurado de manera tan atroz que el reconocimiento del cadáver fue imposible.

– ¿Sabes qué es lo divertido? -Dijo Marta con tono burlesco- La gente del pueblo cree que, de madrugada, puedes llegar a oír los jadeos quejumbrosos de la desfigurada boca de su espíritu en el asiento de atrás. Incluso hay quien afirma que ha sentido su lengua húmeda posarse en su cuello.
– Osea, ¿Qué puede que al final sí que pille cacho esta noche?

– ¡Casi se me olvida pasarte la foto que nos hicimos antes! – Dijo Marta toqueteando el teclado del móvil con rapidez. (Sonido de beep)(Sonido de mensaje recibido)

– ¡Salimos muy guapas! Al menos la noche ha servido para tener una nueva foto de portada en Twitter (risa) – Eva dejó el móvil en el asiento del copitoloto y corrió a abrazar a su amiga. Ambas se despidieron y Eva se dispuso a volver a casa. (Sonido de puerta de coche)(Sonido de arrancar el coche)(Sonido de pasos alejándose)

Eva estaba muy cansada. Había sido un día largo, y estaba deseando llegar a casa y quitarse aquellos molestos tacones. Encendió la radio (Sonido de cambio de emisora) para amenizar el silencio y mantenerse despierta, pero aunque moviese el control de frecuencia, la emisora permanecía inmóvil. “Bohemian Rhapsody” (Canción). Eva no le dio demasiada importancia y comenzó a tararear la canción mientras conducía despreocupadamente hacia casa, pero la cosa empezó a volverse extraña cuando (canción cambio de tono) una vez terminada la canción, la radio permaneció 4 segundos en silencio para volver a emitir de nuevo la misma canción desde el principio.

Eva sintió un profundo escalofrío y rápidamente presionó sin suerte todos los botones de la radio (Sonido de Beep), pero la canción seguía sonando, imperturbable (Canción ralentizada). Al levantar la vista del visor led, vio que se encontraba en la “curva de la lengua” de la que le había hablado Marta. Antes de poder entrar en pánico, comenzó a oír un jadeo tras de sí, al principio ahogado (Sonido de jadeo), pero tomaba intensidad a medida que se aceleraba su propio corazón(Sonido de corazón). Miró en el retrovisor, pero no había absolutamente nada, y al volver la vista a la carretera, le pareció estar otra vez al principio de la curva… ¿Era la misma curva o era una parecida? Eva estaba en estado de shock, y no ayudaba que el jadeo invisible tras de sí se convirtiera en un alarido desarticulado (Sonido de jadeo desarticulado). Volvió a mirar al retrovisor, un destello (Sonido: CLINK), dos ojos plateados, y luego el húmedo tacto de una enorme lengua colgante en su cuello. Pegó un violento volantazo (Sonido de rozadura en el asfalto) a causa de la impresión, se retorció en su asiento, pero la lengua seguía danzando por su cuello, en la misma posición. Volvío a mirar al retrovisor, pero no había nada, y cada vez que apartaba la vista de la carretera, parecía volver al principio de la curva, una vez y otra, y otra. La lengua no paraba de danzar por su cuello mientras ella aceleraba. 100, 120, 130.. (Sonido de acelerón) No podía apartar la vista de la carretera si pretendía salir de aquella curva. La lengua empezaba a clavarse en su piel.

Pero no podía mirar.

No podía ver nada.

La comisaría de policía recibió aquella mañana la misma llamada que había recibido 50 años atrás: (Sonido de sirenas) Un coche se había empotrado contra un árbol, parecía que alguien lo había sacado de la carretera. Metros más adelante, se hallaba tendido el cadáver desfigurado de una joven, cuyo cuerpo había impactado contra la mediana. El único medio por el que pudieron reconocerlo fue la fotografía recibida en su móvil, impávido en el asiento del copiloto, en la que Eva y Marta se abrazaban ante el objetivo.

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